Seguro que no soy la única que detesta los blogs de esas personas que
adoran "escucharse hablar", aunque los hay aún peores los blogs de esas
personas que adoran citar a personajes famosos para demostrar lo cultos
que son...
Y sin embargo aquí estoy, delante del
ordenador escribiendo la primera entrada de un blog que seguro no
conseguiré mantener al día más que un mes (con suerte). ¿Y por qué?
Porque llueve.
No no os equivoquéis, no es que la lluvia me ponga
nostálgica, es que estamos a 13 de julio y lleva una semana lloviendo y
estoy harta. Efectivamente como bien habéis adivinado no vivo en España,
si no en París la ciudad de la luz (seguro que algún que otro cursi ha
pensado "la ciudad del amor", pues no, es la ciudad de la luz, désolée).
Para
los que no lo sepáis es bastante común que el mes de julio llueva en
París, lo curioso de esta última semana es que hemos pasado de lluvias
esporádicas con temperaturas de unos 15º, perfecto para estrenar el
abrigo que me compré el día 6 de julio (¡Y me llamaron loca!), a lluvias
tropicales con temperaturas de 20º, es decir condiciones perfectas para
contagiarse de malaria.
Lo más gracioso de todo es que
siempre he sido una enamorada de París, adoro sus calles, sus
monumentos, su oferta cultural, todo. Pero año y medio viviendo en París
y una anulación inesperada de mi visita a Madrid esta semana (la semana
de mi 29 cumpleaños) ha sido la gota que colma el vaso.
Así
que para intentar evitar perder la poca cordura que me queda, voy a
empezar a contar mis aventuras y desventuras en esta ciudad, seguro que a
más de uno le resultan familiares.
À bientôt!
No hay comentarios:
Publicar un comentario